La virtualización abstrae al hardware, lo que posibilita que varias cargas de trabajo compartan un conjunto común de recursos. En un hardware virtualizado, se puede gestionar una gran variedad de cargas de trabajo sin que implique que cada una de ellas no esté aislada de la otra, migrar libremente entre infraestructuras y escalar, según sea necesario.

Esto supone para las empresas aumento no solo del capital sino también de la eficiencia operativa mediante la virtualización, ya que implica una mejor utilización y consolidación del servidor, la asignación dinámica de recursos y gestión, el aislamiento de las cargas de trabajo, la seguridad y la automatización. La virtualización permite el auto-aprovisionamiento de servicios a demanda y hace posible la orquestación de recursos, además de la ampliación en cualquier lugar una nube híbrida local o compartida, en función de las necesidades específicas de la empresa.

La tecnología Intel® de virtualización representa una creciente cartera de tecnologías y funciones que convierten la virtualización en una opción práctica, mediante la eliminación de los gastos generales y la mejora de la seguridad. La tecnología Intel® de virtualización supone un apoyo para el software de virtualización, reduciendo su tamaño, coste y complejidad. Busca además reducir los costes de virtualización en caché, E/S y memoria. En la última década, un número importante de proveedores de máquinas virtuales, desarrolladores de soluciones y usuarios han accedido a la tecnología Intel® de virtualización, que ahora se utiliza en una amplia gama de clientes en los sectores de consumo, empresa, nube, comunicaciones, técnico o informático, por citar alguno.

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Date: 3rd, 2014